Guía para el estudiante de Derecho: cómo convertirte en un profesional valioso

A punto de terminar el Grado en Derecho, gusto de echar la vista atrás y revisar los pasos que he dado con el fin de evaluar mi evolución a lo largo de estos años, tiempo que, aunque maravilloso en lo que a crecimiento personal se refiere, se ha caracterizado principalmente por la multitud de dudas que me surgían a la hora de comenzar a establecer las bases de mi futuro profesional.

En efecto, son muchas las incógnitas que a los estudiantes de Derecho nos surgen en lo relativo a cómo conseguir realizar prácticas en un determinado bufete, cómo acceder a la oposición deseada, o, simplemente, cómo llegar a ser un buen profesional del sector.

Por todo ello, en este post pretendo exponer, de forma modesta y lo más clara posible, las claves para ser un estudiante valioso que a lo largo de este tiempo he aprendido de los diversos procesos de selección y conferencias sobre liderazgo en las que he participado. Deseo y espero, en todo caso, que a los compañeros que me lean les resulte útil y les aclare sus dudas sobre su situación.

  1. El expediente académico no es lo (único) más importante

Año tras año veo cómo compañeros de curso estudian día y noche para aprobar los exámenes con la mejor nota posible, sin preocuparse de mejorar su formación complementándola con otros cursos o actividades.

No me malinterpretéis, no está en mi ánimo menospreciar el poder de un buen expediente; no obstante, las notas que en él figuran no son necesariamente sinónimo de un conocimiento profundo de la teoría, y son muchos los compañeros a nivel nacional que ostentan unas excelentes calificaciones. Por ello, debemos preguntarnos cómo podemos marcar la diferencia frente a “la competencia”.

2. Acude a las clases presenciales en la medida de lo posible

Este es un punto de componente eminentemente personal, habida cuenta que cada uno tenemos un método de estudio diferente. No voy a negar que se pueden aprobar ciertas asignaturas estudiando el libro que recomienda el docente en cuestión; sin embargo, si estás matriculado en un plan presencial y tienes la oportunidad de acudir a las clases, éstas son una oportunidad magnífica para plantear dudas y tomar nota de los ejemplos con los que los profesores enriquecen sus explicaciones sobre la materia, que, en muchos casos, son mucho más clarificadores que las exposiciones que los autores realizan en los manuales.

3. Mantente al día de las últimas novedades legislativas y jurisprudenciales

Es un error pensar que, como ya estamos estudiando el Grado, en las asignaturas que cursemos se nos va a explicar cada actualización efectuada en nuestro ordenamiento, o cada cambio de criterio de los Tribunales.

Por ello, es necesario que nos mantengamos al día de las novedades efectuadas en el sector, lo que, además, nos ayuda a adquirir vocabulario jurídico y a aprender a utilizarlo correctamente.

Existen múltiples canales a través de los cuales podemos mantenernos informados: a través de la consulta periódica o la suscripción gratuita a boletines informativos como Noticias Jurídicas, Confilegal, Informativo Jurídico, Global Economist & Jurist, etc.

En cuanto a novedades jurisprudenciales se refiere, la web del Consejo General del Poder Judicial se mantiene actualizada y nos permite conocer modificaciones de criterio y la creación de doctrina del Tribunal Supremo.

Asimismo, no debemos menospreciar el poder de las redes sociales, en las que continuamente se publican estas novedades por parte de los medios pertenecientes al sector. Ya veis: no hay excusa para estar bien informado.

4. Complementa tu formación académica

En este punto, me tomaré la licencia de realizar una sucinta referencia a la clave que he citado en primer lugar (“el expediente académico no es lo más importante”). Ésta es esencial para entender cómo podemos diferenciarnos respecto a nuestros compañeros, y fácilmente asimilable mediante un ejemplo:

Si ostento un número considerable de matrículas de honor en mi expediente académico pero mi conocimiento del inglés es básico y no he realizado prácticas en ninguna empresa o institución, soy un alumno brillante, pero, al fin y al cabo, uno más de muchos. Sin embargo, si soy un alumno brillante pero mi conocimiento del inglés es alto, además domino otro idioma, y he realizado prácticas externas obteniendo en ellas una buena calificación y utilizo las RRSS para desarrollar mi marca personal, soy un alumno que marca la diferencia.

El ejemplo expuesto sólo cita alguno de los modos mediante los que aumentar de forma exitosa nuestra formación, pero existen infinidad de métodos a través de los que ganar valor como futuros profesionales.

En vuestra facultad seguro que se organizan seminarios o conferencias sobre materias del sector que os resultan especialmente interesantes, ¿por qué no te apuntas? Puede que en el futuro necesites los conocimientos que los conferenciantes desean trasmitirte. Asimismo, en casi todas las facultades de Derecho existen asociaciones de estudiantes que organizan actividades muy interesantes (debates, simulaciones de juicios, visitas institucionales, etc), ¿por qué no te unes a alguna de ellas? Además de aprender cosas nuevas, es una oportunidad excepcional para conocer gente con tus mismos intereses y de evadirse de las preocupaciones diarias.

Asimismo, existen cursos formativos impartidos por las universidades y otras instituciones, como los colegios de abogados o las asociaciones de abogados, incluso por páginas web (por ejemplo, edX), en los que se profundiza en materias harto interesantes y en su práctica de forma gratuita o por un precio igual al que abonaría un colegiado.

Otra forma de adquirir conocimientos, especialmente de Derecho procesal, aunque también de la materia correspondiente dependiendo del orden jurisdiccional que elijamos, es acudir a juicios. Lo más habitual es que en los Juzgados y en las Audiencias Provinciales existan carteles en los que se anuncia el número de procedimiento, la materia y la hora de celebración de los mismos; si deseas acudir a la Audiencia Nacional o al Tribunal Supremo, en la web del Poder Judicial se pueden consultar semanalmente los señalamientos que tendrán lugar la semana siguiente.

5. Fórmate para ser un excelente orador

La oratoria es la gran olvidada en la formación académica de un jurista, habida cuenta que, siendo una facultad tan esencial del mismo, no forma parte de los planes de estudios. Esto hace que debamos adquirir, de forma obligatoria, conocimientos sobre cómo hablar en público por nuestra cuenta y riesgo.

No obstante, no debe cundir el pánico, compañeros: existen excelentes obras literarias que descifran las claves para construir al buen orador. Algunas de mis preferidas son “Con la Venia, Manual de Oratoria para Abogados” de Óscar Fernández León, “Las cuatro habilidades del abogado eficaz” de Julio García Ramírez, y una obra maestra de la literatura clásica, “El Orador” de Cicerón.

Por otro lado, al hilo de lo expuesto sobre las asociaciones de estudiantes de las facultades de Derecho, existen algunas dedicadas exclusivamente a la formación de oradores que, con frecuencia, participan en torneos de debate e imparten cursos de oratoria en los que puede ser muy interesante inscribirse.

6. Elabora un buen CV

Concentra en una página de forma ordenada y limpia tus datos personales y redes sociales, lo que estudias y dónde, lo que sabes hacer (si tienes experiencia en el sector, plásmala; idiomas que dominas y el grado de dominio; tus habilidades informáticas; etc), cuáles son tus aptitudes personales y profesionales, y qué otras actividades te dan valor como profesional (pertenencia a asociaciones, escribir un blog, etc).

Cuida la estética del CV, ya que es tu carta de presentación ante las personas con las que deseas hacer prácticas o trabajar; atiende también a los detalles a plasmar en el documento, como la calidad de la fotografía y el atuendo que has elegido para realizarla, así como la inclusión de la fecha de su elaboración o tu firma.

7. Gana experiencia: no esperes a las prácticas curriculares

Esta es una de las claves que más me ha ayudado a entender la mayoría de los conceptos que he estudiado durante el Grado. El paso para realizar prácticas extracurriculares es decisivo para entender y aprender la práctica del Derecho, ya que, desafortunadamente, en el Grado no nos instruimos en el arte de redactar un buen informe, no aprendemos qué es una hoja de encargo y la importancia de presentársela al cliente, o cómo debemos actuar en sala.

Por ello, estas prácticas nos ayudarán a adquirir experiencia y soltura, y no debemos permitir que nuestras inseguridades o la vergüenza nos ganen la batalla y nos impidan dar el paso: estudiamos Derecho, y como futuros juristas debemos educar estas emociones para evitar que nos detengan a la hora de desarrollar todo nuestro potencial.

Fotograma de la serie “Suits”

Por ello, si conoces a algún abogado con el que tienes confianza o con el que puedas aprender las bondades de la profesión, contacta con él, quizás él también crea que puedes aportar valor a su actividad diaria.

8. Trabaja tu marca personal: la importancia de las redes sociales

Quizás sois de los que piensan en las redes sociales o las utilizan como meros canales a través de los que comunicarse con amigos o personas con las que no podemos tener un contacto diario por diversos factores.

No obstante, merece la pena echar un vistazo a las redes sociales de los agentes del sector jurídico para darse cuenta de que tal idea no se puede encontrar más lejos de la realidad: las redes se han convertido en un verdadero canal a través del que los profesionales muestran quiénes son, qué les importa, cuáles son sus objetivos y sus casos de éxito; en definitiva, quiénes son como profesionales, pero también como personas o como equipo.

Este hecho nos debe hacer plantearnos la utilización que damos a nuestras redes, ya que lo mostrado en ellas será muy probablemente tenido en cuenta por los técnicos de selección a la hora de encontrar prácticas o un primer empleo. No obstante, muéstrate como eres y no construyas un personaje, no olvides que “se pilla antes a un mentiroso, que a un cojo”.

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